Cuidado en la playa: ¡Hay medusas!

Estás nadando tranquilamente en el mar y de repente… ¡Zas! Un dolor, escozor intenso, como si se hubiesen clavado mil alfileres de repente.

¿Qué ocurre? Nos ha picado una medusa!

¡Cómo no íbamos a hablar de las medusas en los artículos veraniegos!

Veamos que es lo que debemos y no debemos hacer.

Tras sufrir una picadura de medusa, lo más importante es no aplicar agua dulce en la herida.

Habrá que retirar con cuidado de la piel posibles restos de tentáculo.medusas2

Si se ve, conviene fijarse en la medusa para describírsela al socorrista porque cada una tiene su particular.

No es una descarga eléctrica, aunque lo parece.

Tampoco una mordedura de piraña, por supuesto que no.

Ni una picadura de abeja, que no saben bucear.

Ni siquiera nos hemos quemado con una colilla, que estaría apagada en el agua…

Si notamos una sensación parecida a éstas en el agua del mar, lo más probable es que hayamos tocado un filamento de medusa…

Gritar. La primera reacción será inevitable. Un fuerte “¡Uuuuy!” nos ayudará a desahogarnos y a llamar la atención del resto de bañistas.

Fijarse en la medusa. Parece absurdo intentar identificar la medusa que nos ha picado, pero cualquier pista puede ayudar a los sanitarios a escoger un tratamiento.

El color, la forma, el tamaño… todo puede ayudar.

Hay medusas cuyas picaduras se tratan con unos productos precisos y, si conseguimos describir al animal, los socorristas pueden llegar a individualizarla y darte el antídoto.medusas3

Claro que es muy difícil ver a la medusa. Algunas tienen los tentáculos tan largos que te “pican” a metros de distancia… Quitar los restos. Intentaremos quitar los posibles restos de tentáculo que hayan podido quedarse enganchados en la piel.

Lo ideal sería hacerlo dentro del agua, porque si se seca el filamento pueden estallar células no activadas.

Si se pudiera hacer con unas pinzas o algún palito, mejor, porque las células siguen siendo urticantes aún después de muerta la medusa.

Los síntomas van desde un ligero escozor hasta vómitos y fiebres.

Síntomas.

Primero sentiremos dolor y justo después, escozor en la zona que ha contactado con los cnidocistos de la medusa.

En función de la medusa, pueden producirse unos trastornos que van desde la los mareos hasta pequeñas hemorragias, pasando por dolor de cabeza, náuseas, vómitos y fiebre.

Llamar o acudir al puesto de socorro. Es lo ideal. Pero no todas las playas cuentan con una enfermería.

Salir del agua. Una vez hayamos quitado posibles restos de filamentos, salimos del agua. Aplicar frío. Tendremos que aplicar frío a la herida. Lo ideal sería hielo envuelto en una bolsa de plástico (¡nunca directamente sobre la herida!), durante unos 15 minutos.

Nunca agua dulce. Hay que evitar el contacto del agua dulce con la zona afectada. El cambio brusco de salinidad en la herida podría activar células urticantes que aún no se hubiesen disparado.

Lo ideal es aplicar hielo envuelto en plástico, para evitar contacto con agua dulce. Repetir la aplicación de frío.

Si el dolor no se ha calmado al cabo de un cuarto de hora, volveremos a aplicarnos hielo, siempre envuelto en plástico. No rascarse. A pesar de posibles picores, no conviene rascarse la zona afectada.

No frotarse. No debemos frotarnos la herida ni con la toalla, ni con ninguna otra prenda, ni con arena de la playa. Sólo con frío y agua de mar, en principio.

Lavado profundo.

Tras los primeros auxilios, habrá que lavar la herida con tintura de yodo o con alguna crema antihistamínica para evitar posteriores infecciones. Cuidar la herida.

No habrá que abandonar la cura de la herida hasta que cicatrice. ¡Ojo con una segunda picadura! En caso de ser víctima de los cnidocistos, habrá que poner especial cuidado en no volver a tropezar con la misma piedra el resto del verano: las consecuencias en caso de una segunda picadura pueden ser mucho peores porque el cuerpo ha quedado sensibilizado… y si se es alérgico!

SI somos alérgicos a alguna sustancia que pueda tener la medusa, el dolor también será más intenso.

Remedios caseros y tradicionales.medusas4

Desde untarse con vinagre hasta hacerlo con orina. Tradicionalmente se ha aliviado el escozor como buenamente se podía…

  • ‘Pelagia noctiluca’. Es la medusa violeta, la más común en nuestras playas. El mejor remedio contra sus picaduras es utilizar una solución de sulfato magnésico.
  • Chrysaora hysoscella. Para ésta, la medusa parda, lo mejor será aplicar una solución acuosa concentrada de bicarbonato sódico.
  • Otras menos peligrosas. También son comunes en España la Rhizostoma pulmo (aguamar) y la Cotylorhiza tuberculata (huevo frito), pero son mucho menos peligrosas.

Repelente de medusas.

El laboratorio Isdin ha inventado un producto que actúa como repelente.

Lo presentó en junio en el Oceanogràfic y todo el que quiso lo probó. De hecho, varios valientes metieron la mano en una pecera con medusas y salieron ilesos.

Artículo revisado por Nuria Monje

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